miércoles, 30 de diciembre de 2015

En las nubes

Vivo en una gran ciudad, a pesar de los gobernantes, pero una magnífica ciudad al fin al cabo, pero su caprichosa climatología hace plantearte puntuales cambios de ubicación, cuando no hay un viento que tu tira al suelo se implanta una niebla que no se va en tres semanas, tres semanas sin ver el cielo, tres semanas en las que no sabes si el astro rey sigue en su sitio o ha hecho las maletas y se ha ido de vacaciones al Caribe. Estas dentro de una nube, y eso, lejos de hacer la vida cotidiana en algo bucólico, se adentra en los huesos y te crea una incómoda sensación, limita la visibilidad y a los que nos movemos por placas solares deja las baterías bajo mínimos. Por ello me despido de la niebla, le pido que tarde en volver y prefiero seguir enamorado en las nubes, que permanecer más tiempo dentro de ella.