21 días sin vernos, 21 un largos días, sin saber nada uno de otro y sin saber apenas algo de nuestro vástago.
Una fuerte discusion, una mala frase, un mal entendido que dio al tráete con todo lo hasta ahora conocido. Hasta el punto de pasar 26 horas aislado en un calabozo, sin saber qué hora es, sin poder comer, sin parar de pensar, y ahora que... entre punto y ahora que.
Te das cuenta con el paso de tiempo que sigues amando, amando tato que te duele, no poder abrazar a tu vástago ni a su madre.
Ganas de volver a casa, todas las del mundo, posibilidad de hacerlo es complicado.
Por mi intentaré hacer todos los esfuerzos a mi alcance para poder volver a ser tres, pero es lento, pi pasado en la mochila pesa mucho, antes de nada hay que intentar descargar algo esa mochila para poder andar el camino ligeros y sin reproches, en este caso los malos no son tan malos y los buenos tampoco son tan buenos.
Os quiero, os amo. Y cuando pueda os lo demostraré.
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