Ha empezado una polémica campaña en diferente medios de comunicación sobre el abandono de esos grandes amigos que algunos llaman mascotas. El anuncio narra la escena del abandono de un cachorro, cual abandona un niño.
Para mi, los mal nacidos que son capaces de abandonar un animal en una carretera, por que sobra o por que simplemente no han pensado en que ese fiel amigo crece, merecen mi más profundo odio.
Dicho esto, permitidme, que os presente a los tres grandes amigos con los que comparto residencia junto a mi pareja.
Empiezo por orden de aparición en la película de mi vida:
-Primero esta Athos un maravilloso perro mestizo de Braco alemán y pointer ( eso creemos,) de dos años y medio de edad. Con su color negro brillante, calcetines blancos moteados y el pecho a juego con los calcetines, es un puro nervio, propio de un perro de caza, cariñoso, jugeton y expresivo, siempre olfateando, buscando el rastro los conejos que abundan en la zona donde vivimos. Cuando volvemos a casa después del trabajo nos recibe con su pelota en la boca, moviendo el rabo diciendo, - bienvenido a casa te esperaba para jugar, ¿que tal el día? Vamos que no puede ser más salao.
-Después llego Oreo, más conocido como Oreito, un enorme gato común de menos de un año, encontrado en un pueblo cercano, con sus colores negro y blanco cual galleta de la misma marca que el nombre, tiene una pequeña mancha también negra a modo de bigote en su naricilla. Le encanta escaparse a explorar el rellano de casa cuando abrimos la puerta, maúlla constantemente para pedir cualquier cosa, y se acurruca sobre nosotros para dormir y retomar fuerzas para continuar con sus impulsivas carreras por toda la casa,
- Por último llego Bella, ella fue especial, es una preciosa perra de Pastor alemán, marrón y negra, la conocimos en la residencia canina donde adiestramos y se aloja Athos, cuando nos tenemos que ausentar y fue ella quien nos eligió a nosotros como amigos cuando sólo tenía dos meses. Con sólo nueve meses, es jugetona, cariñosa y muy fiel. Al entrar en casa nos recibe meneando el rabo a modo de ventilador.
Estos tres amigos que viven con nosotros, son queridos como si fueran nuestros hijos, aunque en ocasiones te hagan perder los nervios, los miras y te das cuenta que no te puedes enfadar con ellos y no sabrías que hacer sin ellos.
Por eso y volviendo a tema de este post, después de las oportunas presentaciones, no me imagino que puede pasar por la cabeza de esa gente que tiene la poca vergüenza de dejar a ese fiel amigo en una cuneta y me pregunto ¿De que no serían capaces esta gente? ¿ qué pasa por sus mentes? Al ser capaces de abandonar a un ser vivo que tanto cariño incondicional te brinda sin esperar nada a cambio.
No regalemos vidas por puro capricho, pensemos en sus sentimientos, que los tienen, y si realmente queremos un amigo peludo, alado o de cualquier tipo, vayamos a un centro de acogida, hay cientos de amigos esperándonos para darnos su amor y cariño.
Os adjunto el spot por si queréis verlo: https://m.youtube.com/watch?v=M0VUM1IJOEk

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