viernes, 12 de diciembre de 2014

Una noche en el teatro

  Transcurría el jueves con una inusual tranquilidad en mi vida cotidiana, largos paseos con mis dos grandes amigos athos y bella (mis dos adorables perros) protagonizaban la tarde, esperando que se hiciera la hora de ir a buscar a mi compañera de aventuras, LA PELIRROJA ACELERADA, para ir a ver un cabaret protagonizado por un amigo el cual nos reservaba invitaciones de primera fila, hay que decir no ir a ver a este gran actor y ponerse en primera fila no es buena idea. 
  Cuando por fin la pelirroja acelerada sale del trabajo, nos dirigimos al la función,no  sin antes pasar una bocateria, para hacer tiempo y saborear unos deliciosos bocadillos, lomo con nueces y salsa de setas para ella y bacon con espárragos trigueros y cebolla para mi, compartidos como todo en la vida, claro esta. 
Llegamos al teatro, bajamos a la planta menos uno y entramos en una sala con sillas y un pequeño escenario, nos sentamos en primera línea de fuego y bien en el medio, que se nos vea si señor. Al empezar la función ante una fervorosa muchedumbre, éramos once personas en la sala, no aparece nadie en el escenario, fue entonces cuando nuestras cabeza rotan sobre su eje y ahí estaban, una pareja de actores vestidos de agentes de seguridad que avanzaba por la sala haciendo comentarios acerca de como calmar a esa turba en la que nos habíamos convertido (ironía), al un espectáculo de humor ácido y afilado así que no debía faltar la interacción con el público, de pronto el buen royo que se vivía desenfado en una graciosa parodia de striptis, carcajada a raudales se escuchaba al son de la música interpretada en una batería eléctrica golpeada por el actor principal. Al rato después de agudos comentarios acerca del gusano bicéfalo (tranvía) que circula por la ciudad y críticas hacia el alcalde que se le ocurrió la genial idea de colocarlo, apareció una contorsionista, su espectáculo te hacia pensar donde se habría dejado esta muchacha los huesos y como es posible que alguien sea capaz retorcer su cuerpo de esa manera. 
  El resto de la obra resulta ser inenarrable por su subrealísimo, pero divertido es poco decir, los que queráis podéis acudir a verlo en el teatro de las esquinas de Zaragoza. 
  Nosotros después de fotos varias nos dirigimos a casa con una nuez en el bolsillo proporcionada por los actores con el comentario - podéis coger esta nuez y os podéis ir a casa para cascarla (expresión aragonesa para despedir a alguien) y así lo hicimos. 






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